Asimismo, señaló que este derecho se encuentra estrechamente vinculado a los principios de corresponsabilidad social y familiar, así como al principio de solidaridad.
Este reconocimiento supone sin duda, un avance significativo pues el cuidado deja de concebirse exclusivamente como un asunto privado o domestico para convertirse en un tema central en la agenda de derechos humanos. Sin embargo, dicho reconocimiento jurídico convive con una realidad social desigual.
En este sentido, tal como lo reconoce la Corte Interamericana de Derechos Humanos, históricamente las labores del cuidado han sido asignadas a las mujeres y a las niñas, con fundamento en los estereotipos de género. De acuerdo con la ONU, las mujeres realizan 2,5 veces más trabajo de cuidados no remunerado, lo que restringe su acceso al mercado laboral formal. Asimismo, en Colombia de acuerdo con el DANE, las mujeres dedican 32 horas semanales al cuidado frente a 14 de los hombres.
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