El turismo de naturaleza se ha convertido en uno de los activos estratégicos más importantes de la economía colombiana. El ecoturismo, el turismo de aventura y las experiencias comunitarias han permitido atraer visitantes nacionales y extranjeros, dinamizar economías regionales y generar ingresos sostenibles en zonas donde el Estado y el mercado tradicional han tenido una presencia limitada. Por eso, cualquier decisión regulatoria que afecte este ecosistema debe ser especialmente cuidadosa desde el punto de vista económico, social y constitucional.
Un reciente proyecto de decreto que reglamenta el Registro Nacional de Turismo (RNT) amenaza con alterar de manera profunda ese equilibrio, al sustituir secciones del Decreto 1074 de 2015 y redefinir el objeto y alcance del RNT como instrumento que habilita actividades.
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