Las designaciones se emitieron al amparo de las Órdenes Ejecutivas 14059 (drogas ilícitas), 13224 (terrorismo) y 14367, que declaró el fentanilo y sus precursores como Armas de Destrucción Masiva. Las empresas mexicanas designadas desempeñaban funciones de intermediación de precursores químicos, importación y gestión aduanera, logística y transporte, y operaban como empresas fachada. Los riesgos derivados de estas designaciones no se limitan a los sancionados: cualquier empresa con relaciones comerciales o financieras —directas o indirectas— con personas o entidades designadas puede enfrentar investigaciones de la UIF, congelamiento de cuentas bancarias, multas de la OFAC, pérdida de certificaciones (IVA, IEPS, IMMEX y estatus OEA) y restricciones para exportar a EE.UU.
Se recomienda a las empresas identificar de forma inmediata cualquier vínculo con los designados, evaluar su nivel de exposición y fortalecer sus programas de debida diligencia y cumplimiento regulatorio.
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