Los expertos han señalado que estos fallos podrían generar una crisis sistémica y poner en riesgo la viabilidad de los negocios fiduciarios en proyectos inmobiliarios, lo cual significa un retroceso en el desarrollo y la construcción en el país, sector que dinamiza la economía y genera empleo.
Sería fácil caer en simplificaciones del tema y argumentar que los compradores – en su calidad de consumidores – merecían una defensa ante la falla de los proyectos en los cuales invirtieron. Incluso, en ocasiones los constructores han señalado fallas de las sociedades fiduciarias, que son percibidas como entidades que hacen lo mínimo, responden de manera lenta, o no van más allá de unas funciones básicas de llevar cuentas.
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