Mientras el comprador tiende a basar su valoración en el desempeño histórico de la compañía, el vendedor, que conoce de primera mano su potencial, busca que ese valor futuro se refleje en el precio. En este contexto, el earn-out surge como un mecanismo para conciliar dichas posiciones.
El earn-out es una cláusula mediante la cual las partes acuerdan que el comprador pagará al vendedor una suma adicional al precio inicial pactado con posterioridad al cierre si la empresa target alcanza ciertos objetivos de rendimiento previamente definidos. Se trata, en esencia, de un pago variable que suele estructurarse con base en métricas como ventas, EBITDA, utilidades, indicadores operativos, entre otros. Su duración puede variar, pero usualmente oscila entre 1 a 3 años, dependiendo de la industria y circunstancias específicas del negocio.
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